Fig.
2:
La
generación
del
Número
de
Oro.
Podemos
observar
cómo
mediante
el
cuadrado
se
genera
la
forma
y
la
armonía
de
todas
las
derivaciones
matemáticas
que
se
encuentran
inmersas
en
esta
figura,
símbolo de la materia.
© Josep Gonzàlez
Pero
¿qué
es
el
número
de
oro?
¿Qué
aporta
a
la
belleza
de
las
cosas,
a
su forma y crecimiento, y a la organización de su estructura interna?
Podríamos
describirla
como
Euclides
así:
división
en
“
Extrema
y
Media
Razón
”
(Elementos,
Libro
VI
def.
3ª;)
“
Se
dice
que
una
recta
ha
sido
cortada
en
extrema
y
media
razón
cuando
la
recta
[entera]
es
al
segmento
mayor
como
el
segmento
mayor
es
al
segmento
menor
”
(Fig.2)
Esta
relación
entre
segmentos
acontece
de
tal
semejanza
y
versatilidad
en
su
crecimiento
que
es
capaz
de
crear
la
familia
de
los
cinco
cuerpos
o
“sólidos
platónicos”,
poliedros
regulares
construidos
y
analizados
por
Teeteto
y
con
los
cuales
Platón
estudió
el
origen
y
la
estructura
del
universo.
Ellos
combinaron
la
idea
de
Empédocles
sobre
la
existencia
de
cuatro
elementos
básicos
constitutivos
de
la
materia
con
la
teoría
atómica
de
Demócrito.
Y
la
clave
fundamental
con
la
que
es
posible
reunirlos
es
mediante
la
quinta
esencia
que
los
Pitagóricos
simbolizaban
con
la
estrella
de
cinco
puntas,
figura
poliédrica
imposible
de
trazar
si
se
desconoce
la
división
de
“Oro”.
Y
es
precisamente
esta
estrella
pentálfica
el
signo
que
utilizaba
la
fraternidad
pitagórica
para
reconocerse,
trazándola
según
el
modo
del
maestro,
de
tal
manera
que
la
violación
del
sumo
secreto,
la
llave
de
oro,
suponía
la
condena
a
muerte
del delator.
Los
cinco
elementos
presocráticos
de
la
creación:
tierra,
agua,
aire,
fuego
y
el
éter
o
universo,
estaban
representados
por
los
cinco
sólidos
platónicos.
Cubo,
tetraedro,
octaedro,
icosaedro
y
dodecaedro,
y
sus
equivalentes
pitagóricos
Gaia,
Heile,
Aer,
Hudor
e
Hierón
(Hile),
se
generaban
geométricamente
por
inclusión
y
tangencia
consecutiva
de
cada
uno
de
ellos
en
el
siguiente,
apareciendo
la
“Extrema
y
Media
Razón”
como
clave
de
esta
transformada
espacial
continua
entre
dichos
poliedros
regulares.
Esta
llave
secreta,
se
heredará
en
todos
los
grupos
iniciáticos
derivados
del
pitagorismo
y
del
orfismo,
siendo
mantenida
en
secreto
(Fig.3)
de
adepto
en
adepto,
o
como
diría
R.Ambelain
(
Richard
Ambelain.
“
Dans
l’Ombre
des
Cathédrales
”),
de
epopte
en
epopte,
llegando
en
los
albores
del
renacimiento
a
ser
desvelada.
Su
fórmula
geométrica
era
recordada
como
“
figure
de
la
Victoire
”
por
Philipe
Eléphant,
sabio
de
Tolouse
del
s.XIV
que
escribió
sobre
los
Elementa
de
Euclides.
La
Victoria,
uno
de
los
nombres
clave
con
el
que
la
masonería
operativa
y
el
compagnonnage
ocultaban
el
trazado generador de la proporción divina.
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